Pero para la calificadora Moody’s, los desafíos para la industria local son más bien estructurales con presión en sus costos como el agotamiento y caída de leyes de mineral, además de baja productividad. A esto se suman tópicos como la escasez de agua y las difíciles relaciones laborales .

Sin embargo, la presión laboral -incluyendo las múltiples negociaciones del próximo año- difieren de forma importante de las demandas de los manifestantes que han salido a las calles chilenas pidiendo pensiones dignas o mejor atención de salud.

De persistir la tensión, algunos se preguntan cómo reaccionarán los trabajadores mineros, que han sido históricamente también blanco de críticas debido a los altos salarios y bonos que perciben, que pueden fácilmente ascender a 10 veces el salario mínino.

“Por un lado (los mineros) son privilegiados pero por otro, no pueden dejar de lado a sus ‘compañeros’ en esta movida pues después se las pueden cobrar”, dijo una fuente de la industria, que prefirió el anonimato debido a la sensibilidad del tema.